Al enterarte de que estás esperando un bebé te enfrentas a muchas emociones distintas a la vez. Sientes una mezcla de nervios y alegría por la llegada del nuevo miembro de la familia, pero también un poco de ansiedad: ese bebé significará un impacto importante para tu economía.
¦ El hecho de tener un hijo implica una transformación total en tu vida. Seguramente eso lo sabes de sobra, y lo has escuchado decir infinidad de veces. Sin embargo, es bueno que tengas muy en cuenta que el aspecto económico está muy lejos de escaparse a este cambio. Es muy importante que en cuanto decidas quedar embarazada o te enteres de que el bebé viene en camino, tomes serias medidas de cara a preservar tus finanzas. Y claro, nunca viene mal una ayudita o una orientación al respecto.
Aqui tenemos algunos tips.
1. El famoso «pan debajo del brazo». «Los niños no vienen con un pan debajo del brazo», esto no es para nada cierto, pues aunque es muy común escuchar esta frase, todos sabemos que no es así. «El dinero no aparece por arte de magia cuando tienes un hijo. Por el contrario, tu dinero se va a ver muy afectado», advierte. Por eso es importante que los futuros padres empiecen a ajustarse y a acoplar su vida económica a la llegada de un nuevo miembro en la familia. «Eso es algo que debe hacerse desde el mismo instante que te enteras que estás encinta», sugiere y explica que, de hecho, lo ideal es que ese bebé haya sido planificado con anticipación por la pareja. Pero nada, el bebé ya está en camino y hay varios puntos en los que tienes que pensar, asuntos que tienes que organizar.
2. Empieza a hacer cambios en tu estilo de vida. «No es lo mismo ser una pareja sin hijos que una pareja con hijos», recuerda. «Cuando tienes un bebé tu vida cambia y así cambian tus prioridades». Es recomendable que, desde que decides que tendrás un hijo/a, empieces a pensar en los cambios que esto implicará para ti, para tu pareja, pero también para el estilo de vida que llevaban hasta el momento. Es importante que prepares tu mente para los cambios, de manera que no lleguen de sorpresa y ya estés lista para afrontarlos.
3. Inicia un plan de ahorro. «Cuando tienes un hijo es imprescindible que cuentes con un ahorro», dice la charlista, y si aún no tienes el hábito es un buen momento para adquirirlo. Opta por un plan que sea realista. Empieza con una suma no muy alta, con la que puedas cumplir, porque el ahorro debe ser algo constante. La idea es que estés preparada, recuerda que ahora se incrementarán los gastos. Además, es importante que tengas dinero de reserva para cualquier emergencia. Los bebés son más sensibles que los adultos y se enferman con frecuencia.
4. Calcula los gastos médicos. Inmediatamente sabes que estás embarazada, empiezan los gastos en el médico: las citas mensuales, los análisis, la compra de vitaminas, etc. Además, debes empezar a decidir la clínica u hospital en donde darás a luz, calcular el costo total del parto y empezar a tomar medidas económicas para ello. «Lo ideal es que, si aún no lo tienes, consigas un buen seguro médico de inmediato»,. De todos modos también es recomendable que empieces a hacer un ahorro independiente para estos gastos médicos, tanto los tuyos como los del bebé que viene en camino.
5. Realiza una lista de todos los productos y accesorios que van a necesitar tú y tu bebé. Cuando nazca, la criatura necesitará muchas cosas. Ropa, cuna, biberones, pañales, son solo algunas, así que lo mejor es que cuanto antes, empieces a hacer una lista de todas las cosas que te harán falta para recibir a tu hijo/a. «Esto debes hacerlo con tiempo y con seriedad», explica; «es recomendable que en los primeros meses de embarazo vayas de tiendas para tomar ideas, comparar precios y conocer los nuevos productos que hay en el mercado». También aprovecha para ver lo que necesitarás tú: ropa de maternidad, zapatos cómodos, sostenes para amamantar, etc. Eso sí: por ahora no comprarás, sólo echarás un vistazo y tomarás notas .
6. Clasifica tus compras. Se sugiere que luego de que hayas hecho la lista con esos productos que ya sabes que te harán falta, los clasifiques en tres grupos o tipos de compras.
únicas. «Son aquellas que implicarán una única inversión, las que sólo harás una vez», explica. Algunos ejemplos serían la cuna, la bañera y la silla para el carro.
Regulares: son las que debes hacer con cierta frecuencia. «En este grupo entra la ropa, los biberones, etc.».
Fijas: aquellas que tendrás que hacer con mayor frecuencia o constantemente, como la leche, los pañales, y los alimentos.
«Luego deberás calcular el costo que cada uno de estos grupos va a implicar para ti».
7. Prepara un presupuesto para esas compras. Antes de adquirir todo lo que está en tu lista, debes hacer un presupuesto, un plan en el que organices tus gastos y ahorres dinero. Es posible que éste sea uno de los momentos de mayor ansiedad. «Muchos padres tienden a asustarse a la hora de hacer el presupuesto, al ver todo el dinero que tendrán que invertir en el nuevo bebé», explican los expertos , pero también aclaranque es una reacción natural. «Por eso es buena idea que prepares ese presupuesto con toda la antelación que te sea posible», dice. La idea es que tengas tiempo de organizarte, hacer ajustes en tus gastos, ahorrar y modificar tu manejo del dinero, de manera que se adapte a la nueva realidad.
8. Prepara un nuevo presupuesto familiar. «Esto es algo que debes hacer con tu pareja». Se trata de incluir los gastos en los que van a incurrir mientras esperan el bebé (vistas médicas, ropa para ambos, artículos para el bebé, parto, etc.) y los que vendrán después de que nazca (pediatra, alimentos, más ropa, pañales, guardería o niñera) en el presupuesto que tenían antes de quedarte embarazada. Usen calculadora, libretas, lo que haga falta. Determina, además, cuánto dinero dispones en el momento para enfrentar estos nuevos gastos. «Haz los recortes y los ajustes que sean necesarios, pero lo más importante es que te apegues al nuevo plan».
9. Planifica las compras. Este paso consiste en ver las cosas que pueden esperar para ser compradas (y hasta cuándo pueden esperar), las que puedes conseguir de segunda mano (una cuna, una bañera o ropa que hayan pertenecido a otro bebé de la familia) y las que debes comprar de inmediato. Luego, determina la cantidad de dinero que se va a destinar para esas compras. Esto lo harás junto a tu pareja, en base a los ingresos económicos de ambos y al presupuesto familiar que hayan preparado.


