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- Establece un presupuesto (con un objetivo a alcanzar): es importante que tengas en cuenta tus gastos fijos mensuales para calcular una meta de ahorro.
Si no se te dan
- Establece un presupuesto (con un objetivo a alcanzar): es importante que tengas en cuenta tus gastos fijos mensuales para calcular una meta de ahorro.
- muy bien los números, hazte con una hoja de cálculo para tener las cuentas al día. Así, podrás controlar las cantidades (más o menos elevadas) que puedas guardar. ¡No te olvides de incluir un porcentaje para gastos variables! De este modo, si te “sobra” para salir una noche a cenar, te sentirás bien.
- Compara precios y busca ofertas: no es necesario que vayas de un supermercado a otro mirando los precios (aunque nunca es mala idea). Puedes preguntar a tus familiares, amigos y compañeros de trabajo dónde compran y comparar la relación calidad-precio de los productos. Probablemente cuando conozcas lo que se ahorran los demás, te empieces a interesar más en lo que te gastas cada mes.
- Evita las compras por impulso (casi nunca lo necesitas): muchas veces nos compramos cosas por darnos un capricho bajo el lema “para algo estoy trabajando”. El consumismo impulsivo es el peor enemigo del ahorro y puede alterar tu presupuesto sin que te des cuenta. Si no te hace falta inmediatamente, espera a final de mes e invierte parte de tus ahorros. Consejo: deja la tarjeta de crédito a buen recaudo. Está para lo que está.
- Compras online (de cosas que necesites): casi de la mano con el anterior punto. Es cierto que en internet podemos encontrar ofertas escandalosamente buenas de hasta el 75% o, por qué no, 90% en productos de todo tipo. Eso sí, antes de hacer click sin medida, plantéate si verdaderamente lo necesitas: cualquier gasto imprevisto no reflejado en tu presupuesto mensual afectará directa
mente a tu capacidad de ahorro. - Reducir los gastos en casa: puedes ahorrar agua y energía contando con electrodomésticos eficientes y ecológicos. Lo notarás en tu balance de facturas. Para mantener la casa en una temperatura idónea reduciendo el consumo en calefacción o aire acondicionado, recuerda no dejar entrar el calor en verano y el frío en invierno con buenos cerramientos.
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